La maternidad en la actualidad

Este libro es el producto de un recorrido profesional y personal, empezó a gestarse la idea de escribirlo mucho antes de mi maternidad y fue tomando forma progresivamente tras muchas reflexiones que me iban conduciendo a las siguientes cuestiones: generalmente a las madres se las trata de aleccionar, culpabilizar, se las venera o se las degrada, haciendo tramposa pedagogía para que cumplan como madres de acuerdo con unos esquemas preestablecidos sin cuestionarse apenas el sujeto mujer que late dentro de cada una de ellas, de nosotras. Las madres de hoy forman parte de una generación -bisagra, herederas de una época prolongada, históricamente hablando, en que se inculcaba la dedicación absoluta a los hijos, y por otro lado incorporando nuevos referentes que otorgan un papel activo a la mujer, todo ello sin haberse producido aún trasformaciones estructurales, que permitan realmente unas condiciones dignas para llevar a cabo el ejercicio de la crianza, sin renunciar permanentemente a la realización en otros planos de la existencia.


El reto consiste en como enfrentar la posición subjetiva del ser madre, si se elige serlo, elaborando el malestar generado por un discurso social que interacción con la historia vital individual, se caracteriza por mensajes contradictorios, una gran exigencia de llegar a ser "mujer diez" que cumple en todos los frentes, penalización de los embarazos en la esfera laboral, horarios que dificultan la tan demandada conciliación familiar-profesional...entre otros obstáculos.

26.4.09

La mujer actual y la madre ideal

1.Introducción:

El número de mujeres que acceden al mundo laboral paralelamente a su función materna se ha ido incrementando progresivamente durante las últimas décadas especialmente en el mundo occidental. Quizás habría que redefinir el mismo concepto laboral (laborare) aplicado a la mujer, ya que puede afirmarse con pocas dudas que feminiedad y trabajo permanente suelen ir de la mano.

No se haría honor a la verdad si se afirmara que las mujeres a lo largo de la historia se han limitado a las labores domésticas, son visibles los ejemplos en el mundo rural de las mujeres trabajando el campo, cuidando el ganado a la vez que atendían su casa. En la vida urbana, muchas mujeres trabajaban en comercios desde edades muy tempranas y tras la revolución industrial a finales del siglo XIX abundaban en el sector textil.

En la actualidad, la estructura familiar habitual en medios urbanos es la nuclear y empiezan a ser frecuentes las monoparentales, por tanto las mujeres de la antigua familia extensa, quedan por así decirlo, disgregadas y en cierto modo cada vez más aisladas. Existe una tendencia generalizada -exceptuando el fenómeno de las madres adolescentes- a aplazar el momento de ser madre: la vida académica, laboral, los condicionantes económicos producen que quede en estado de latencia buscando el momento idóneo que luego puede devenir con su carga de realidad , complejo.

La construcción de la maternidad tiene que ver con el propio recorrido que cada mujer haya podido hacer en relación con su historia como hija, el tipo de vínculos que haya establecido en su recorrido vital, relaciones de pareja, etc.Más allá de las justas apelaciones al rol masculino para que incorpore en su cotidianidad la atención y cuidado de los hijos en paralelo con la madre, existe una ineludible diferencia : ser madre no es lo mismo que ser padre, se confunde en el imaginario colectivo desde el plano más visible que reivindica la igualdad ( como por ej. Los permisos de paternidad) la función, con la posición subjetiva, aunque de forma subyacente coexisten el discurso digamos clásico con el actual.

Cada mujer en singular seguirá un camino que la conduzca a enfrentar de algún modo el tema de su maternidad aunque sea para rechazarla, pero no hay que olvidar que el contexto socio-histórico no es ajeno al mundo psíquico particular. Así, en una especie de encrucijada se observa desde el trabajo clínico -que en progresivo aumento- muchas mujeres que se aventuran a ser madres, se debaten entre significantes de diferente índole, unos más visibles que otros poniendo en evidencia la distancia entre su deseo, su visión racional y los códigos arcaicos que marcan lo que se supone debe ser una buena madre, una madre ideal.

Los mensajes cruzados a los que se ve sometida desde el plano social van desde la normativa liberadora: "no seas esclava de tu hogar, si tienes hijos, dedícales calidad, el tiempo es lo de menos" y desde la voz clásica también determinante le dicta: "¿ qué tipo de madre eres, estás abandonando tu misión, el bebé con fiebre y tu en el trabajo ?" Las compañeras de oficina decía una mujer al narrar su experiencia compiten entre ellas para ver a quien se le nota menos que sufre por sus hijos atendidos por otras que no son ellas mismas. Desde ciertas jerarquías se les dice que sean en este mundo materialista "centinelas de lo invisible", y ahí a mi entender radica el problema en la invisibilidad: lo no dicho.

2.Fragmentos clínicos:

a).Mujer de unos cuarenta años realizadora de televisión."En casa me habían inculcado que lo más importante era progresar laboralmente, como un mandato -dice de forma literal- así al llegar a los treinta y cinco años quise tener un hijo tras pasar por una depresión en que me cuestioné todo y superé un cáncer de mama; tras intentar quedarme embarazada infructuosamente adoptamos un niño que resultó tener graves deficiencias en su desarrollo (posible psicosis infantil), actualmente y a pesar de las dificultades que conlleva esta situación lucho por conciliar espacios que puedan convivir sin anularse: trabajo, pareja, maternidad....."

Según sus propias palabras ha sido víctima de un bien intencionado adoctrinamiento que pretendiendo alejarla de esclavitudes ligadas a la dependencia de un marido y de un papel, le amputó al igual que el pecho, un aspecto de su femineidad.

b)Mujer de unos cuarenta y dos años, trabajadora social, tardó en quedarse embarazada,consultó precisamente por los efectos en su mundo emocional de un embarazo fallido en el que perdió gemelos, finalmente siguiendo el sistema "in vitro" con donación de ovocitos logró tener a la que hoy es su hija,esta, de un año y medio se encuentra parcialmente a cargo de su marido cuando ella trabaja, pero su madre interviene también mucho en la crianza de la niña y ella lo vive como una prolongación de sí misma. Cuando su madre se enferma ella siempre falta a sesión, aún teniendo otras posibilidades no hace uso de ellas ya que su madre no ve con buenos ojos buscar un canguro y esto se produce de forma repetida. La abuela parece actuar como un "alter ego" que sí cumple con el rol esperado, en cuanto desfallece, la hija no encuentra recursos, deja de darse espacio propio.

Es decir, puede estar activa si su madre se hace cargo de su maternidad de forma temporal , oscila pues entre dos roles que la conducen a ser autónoma pero no demasiado.

c)Una madre de una hija de nueve años, consulta acompañada por su marido por los inquietantes síntomas de malestar que presenta la niña: masturbación frecuente en situaciones sociales, inhibición, bajo rend. escolar.La señora narra su experiencia materno- laboral:"después del parto en la empresa multinacional en la que trabajaba con un cargo directivo empezaron a practicarme moobing, al pedir reducción de horario porque me apetecía estar con la nena, me dieron los trabajos más rutinarios, me pasaba el dia haciendo fotocopias, sometida a apresiónes constantes etc.hasta que decidí irme, claro cuando llegaba a casa sólo tenía ganas de llorar y pienso que aunque era chiquita se

enteraba de lo mal que me sentía ..."

Esta circunstancia unida a un vínculo que la hacía muy dependiente de los conflictos de su propia madre produjeron una crisis de la que a pesar de los años no se ha recuperado y cuando habla de estas vivencias parecen estar muy recientes.

Los tres casos al margen de sus diferencias tienen en común :

a)La intervención del discurso social de uno u otro modo en sus distintas versiones y contradicciones, pudiendo decirse que los códigos de género se hacen visibles.

b) La influencia de la imago materna:las abuelas,en las vivencias subjetivas marcadas por malestar interno (emocional)

c)La dificultad para lograr un lugar interno que les posibilite situarse con una relativa comodidad frente al ejercicio de su maternidad.

La pregunta clásica de la histeria : ¿ qué es una mujer ? Incorpora también la pregunta reactualizada: ¿ qué es una madre ?

En la primera madre citada, se observa la influencia del mensaje "se independiente" actuado con tal fuerza que impide , ahoga el deseo. El segundo es bastante representativo de una situación frecuente que empieza a estar en decadencia: la abuela-madre que con su intervención cotidiana en el cuidado de las criaturas "permite" que la hija tome una papel más activo socialmente pero que a la vez la encadena a su propia madre, si falla la abuela falla la posibilidad de sostener los espacios propios, incluidos los lúdicos.Hay que tener presente que el papel jugado por esta generación de abuelas -madres ha posibilitado la sostenibilidad de un sistema productivo establecido por y para los varones que tradicionalmente se han alejado del hogar no sin consecuencias.

En el tercer caso, aparece una muestra del acoso laboral al que se ven sometidas muchas mujeres tras dar a luz enlazándose con una historia familiar compleja en que la figura materna se encuentra "atrapada" en un continum de problemáticas externas que la desbordan poniendose de relieve su dificultad para dar prioridad a su marido e hija la familia creada frente a la de origen.

Diferentes líneas de pensamiento* dentro del psicoanálisis apuestan por la importancia de la etapa pre-edípica en la constitución de la identidad femenina, así el tipo de vinculación con la madre podrá ir tejiendo una posición central de ésta, proporiconando unos materiales que reactualizados más tarde, situarán a la mujer, frente a su maternidad con un bagaje determinado.

Stern afirma que:" las mujeres aprenden a ser madres en gran medida gracias a sus propias madres, a partir de un proceso que incluye el modelaje, la identificación y la internalización.." *

* D. Stern "EL nacimiento de una madre", Ed. Paidós.

3 Los arquetipos maternos y la instancia del super-yo

Como indica Nora Lewinton* en "El super-yo femenino" refiriéndose a escritos de Flax: "el concepto de madre buena por una parte valida la función de las mujeres como criadoras de niños, pero por otra también refleja fantasías sobre ellas muy arraigadas en la sociedad(...)La madre buena, o suficientemente buena (Winicott) pareciera no tener una vida independiente de su relación con la criatura, debiera de estar totalmente dedicada al niño".Lacan aborda la cuestión planteando el concepto de "madre suficientemente mala" .

No podemos referirnos a los mandatos superyoicos sin mencionar la culpa . La palabra posiblemente más pronunciada o sentida de las madres insertadas en el mundo del trabajo remunerado.Escapar a la culpa actua en paralelo con la percepción de estar haciendo lo debido si se sufre, ya que esto es inherente a su condición .Las dobles jornadas para atender trabajo, casa e hijos , que implican gran esfuerzo son vividas con pesar pero con el sentido de cumplir un deber, el deber de la abnegación, supremo valor de la imagen maternal.

Dice Manuela de Madre en el libro :"Condició de mare"**: "Cuando nació mi hija, yo ya era diputada en las Cortes Generales en Madrid, dos meses después de su nacimiento, tuve que incorporarme al trabajo y esto me generó muchos conflictos emocionales: deseaba ejercer aquella responsabilidad política, pero sentía la necesidad física y emocional de estar cerca de la niña, tocarla, mimarla, sentirla.A todo esto se sumaba un incipiente sentimiento de culpa que me decía que no estaba haciendo bien las cosas..."

La maternidad a través de sus arquetipos ha ido circulando a través de generaciones : la madre buena que da sin obtener nada a cambio , el mito que se refiere al instinto y deja de lado, la construccion del vínculo que implica una dialéctica entre el bienestar emocional de la mujer y el de sus hijos.

Percovich en "Figuras de la Madre"*** afirma que vivimos en una sociedad "matrofóbica", pero,¿ cuando no lo ha sido? , en otro capítulo de esta obra, otra autora* dice: "excluídas del tiempo histórico, las madres originarias permanecen todavía en la cultura como símbolos sin hermenéutica, como metáforas que ulteriormente no pueden ser metaforizadas..."

Las denominadas Gandes Madres son los símbolos del "eterno femenino" material, pero sagrado, las vírgenes del Renacimiento , más allá del hecho religioso devienen iconos representativos de la idealización por excelencia de la maternidad.

Freud vio implicada en la imagen de la Madre la conexión entre vida y muerte, el poder de la naturaleza, el das Ding , lo real que bordea la palabra.Cuando escribe: "(...) todo en el ámbito de esta primera vinculación con la madre, me parece difícil captar analíticamente, oscuro, remoto, sombrío, difícil de devolver a la vida como si hubiera caído bajo una represión particularmente inexorable.."

4La identidad mutante

Cuando la madre decide o se ve empujada por las circunstancias a incorporarse rápidamente al mundo laboral al acabar su permiso por maternidad puede sentirse muy dividida, por un lado su atención, su líbido está ocupada en el recién nacido y paralelamente ha de hacerse cargo de las tareas profesionales. Esta circunstancia la puede situar en una especie de "tierra de nadie" que se acentúa con el esfuerzo que comporta lograr que pase desapercibida esta escisión ya que se tiende a imitar el modelo masculino caracterizado por dejar fuera las cuestiones familiares o domésticas.

Durante una primera época, cuando la reciente madre siente no sólo en su mundo emocional sino en su propio cuerpo, las señales recientes del acontecimiento que le recuerdan constantemente la separación física y la llamada del contacto con la criatura, la identidad se ha visto trasformada y eso sucede con cada hijo a menos que se se de una sensación de desapego reactivo a una depresión post-parto.Las madres adoptivas pasan también por procesos similares aunque el plano corporal no se haya visto implicado, si los niños son recien nacidos o muy pequeños, los viajes mentales al lugar donde están (Guardería, domicilio...) se producen también, con el factor añadido de evaluar contínuamente su actitud que no se ha desencadenado por los denominados mecanismos "instintivos" tras un embarazo y por tanto en el plano imaginario puede verse comparada con esa figura femenina abstracta ideal que se considera modelo a seguir.Sus pensamientos fluctuan durante la jornada laboral entre su actividad en el lugar de trabajo y la visión del hijo o hija . Lemoine habla de la partición de la mujer refiriéndose a que ahí reside la fuente de su sufrimiento y su goce.

En las Guarderías, otro observatorio profesional interesante, las madres actuales hablan cuando se hallan reunidas de "sobrevivir" cuando las educadoras preocupadas en la adquisición de hábitos las interrogan respecto a qué está pasando en el hogar: cuantas horas duermen los niños, por ejemplo y tratan de darles orientaciones o métodos para aplicar. Como colectivo abundan las que padecen agotamiento físico y psicológico, desorientación..los niños duermen en cualquier lado menos en su habitación ( brazos, sofás , cama de los padres...) Se buscan y no se encuentran -los padres van incluidos- luchan entre la necesidad de estar juntos y el imperativo de seguir unos horarios ya que el despertador no perdona. Ojerosas y cansadas se dirigen a sus lugares de trabajo sintiendo que su padecimiento quizás tiene que ver con sus errores.

Las mujeres han logrado importantes avances como sujetos sociales pero esta incorporación a un diseño de vida ya fabricado "a priori" sin su aportación como colectivo las situa en una posición difícil. El ejercicio de la maternidad que no pasa evidentemente sólo por las funciones que pueden llevar a cabo también otros u otras, oscila en el plano social de la idealización a la desvirtuación, se mitifica o se reduce arrebatándole su importancia intrínseca.

Se podrian citar como ejemplo de lo dicho investigaciones recientes que indican que la incidencia de enfermedades de transmisión sexual-que puede hacerse extensible a los

embarazos no deseados- aparecen con mayor frecuencia en relaciones en las que hay una "pobreza" de diálogo entre madres e hijas* y ello pone en evidencia el fracaso de la pedagogía como único recurso en el tratamiento de estos temas

En los procesos de tratamiento a niñas y mujeres de muchas edades -no todas tendidas en el diván- se observa en la dirección de la cura como de forma constantemente abrumadora emerge la pregunta latente dirigida hacia la madre : ¿ por que no me has hablado ?La ausencia de palabra plena es una constante.La fragilidad materna en forma de inhibición, o su cara opuesta , la omnipotencia fálica vienen a dificultar el avance de las hijas como personas que ejerzan su libertad.Y estas hijas, son o van a ser también madres.

La sobreprotección, el control e incluso la indiferencia, reflejada en mensajes ambivalentes: "te quiero pero no te separes de tu pareja aunque sufras, a todas nos toca pasar por lo mismo ", la queja dirigida a las hijas, la fijación en los hijos varones relegando a las hijas, los mensajes que las anclan aún en pleno siglo XXI en el valle de lágrimas : "para presumir hay que sufrir", son algunos signos que hablan de un malestar colectivo más allá de los avatares individuales.

A modo de síntoma , las mujeres padecen los efectos del no respeto por sus elecciones personales y se las pretende adoctrinar desde diferentes corrientes de pensamiento, parece que lo costoso desde el punto de vista de la economia "psi" es escucharlas. Las ligas pro-lactancia materna tratan de mantener a niños de dos años fijados aún al pecho de su madre y hay clínicas que parecen especializadas en el suministro de biberones al menor inconveniente inicial en la succión que comporta un mínimo tiempo de acomodación, pero y ellas ¿ que quieren ? ¿ que desean ?

La forclusión del valor simbólico de la maternidad desde el discurso cultural y político es evidente, desde la vertiente de tratar de potenciar el bienestar de las mujeres,al margen de favorecer las necesarias políticas de conciliación de vida laboral y profesional, es imprescindible hacer entender que no se precisan tanto buenas cuidadoras como madres que se hagan cargo de sus deseos y sientan que su lugar como sujetos no se tambalea con la maternidad sino que puede enriquecerse.

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