La maternidad en la actualidad

Este libro es el producto de un recorrido profesional y personal, empezó a gestarse la idea de escribirlo mucho antes de mi maternidad y fue tomando forma progresivamente tras muchas reflexiones que me iban conduciendo a las siguientes cuestiones: generalmente a las madres se las trata de aleccionar, culpabilizar, se las venera o se las degrada, haciendo tramposa pedagogía para que cumplan como madres de acuerdo con unos esquemas preestablecidos sin cuestionarse apenas el sujeto mujer que late dentro de cada una de ellas, de nosotras. Las madres de hoy forman parte de una generación -bisagra, herederas de una época prolongada, históricamente hablando, en que se inculcaba la dedicación absoluta a los hijos, y por otro lado incorporando nuevos referentes que otorgan un papel activo a la mujer, todo ello sin haberse producido aún trasformaciones estructurales, que permitan realmente unas condiciones dignas para llevar a cabo el ejercicio de la crianza, sin renunciar permanentemente a la realización en otros planos de la existencia.


El reto consiste en como enfrentar la posición subjetiva del ser madre, si se elige serlo, elaborando el malestar generado por un discurso social que interacción con la historia vital individual, se caracteriza por mensajes contradictorios, una gran exigencia de llegar a ser "mujer diez" que cumple en todos los frentes, penalización de los embarazos en la esfera laboral, horarios que dificultan la tan demandada conciliación familiar-profesional...entre otros obstáculos.

24.2.13

Carencia de madre en señoras adultas




Adultas  cultas carentes de madre

Dicen que madre sólo hay una, se decía vamos, ahora quizás no nos atreveríamos a asegurarlo ya que la mencionada aseveración conectaba únicamente  madre biológica con madre de crianza, con la madre del día a día, vamos. En cambio en la actualidad se habla también de “madres subrogadas”, “madres de alquiler”, existen las madres adoptivas que a veces se sienten madres de segunda, aunque no debiera de ser así. Hay abuelas que hacen de madres, hermanas que hacen de madres, una cosa es ”ser” con todo lo que ello implica  y otra bien distinta “hacer de” que no siempre es coincidente, algo que en psicología es sabido,  no es idéntica la posición materna que  conecta con la maternidad simbólica y el vínculo que sustenta la subjetividad de la mujer en relación a sus hijos, que las funciones maternas mucho mas intercambiables, así como las paternas.

Todo esto viene a colación de otro tema. ¿Porque hay mujeres adultas y frecuentemente cultas que se adjudican las madres de otros u otras como madre propia cuando se refieren a dichas señoras ,aunque no las hayan criado ni convivido con ellas? Así,  según me explica quien  ha vivido estas situaciones, como por ejemplo una hija presente, real, legal y auténtica puede encontrarse con saludos o e-mails que le transmiten para su madre del estilo: “saludos a tu madre, que también es mi madre” o “oye que tu madre es mi madre también, yo soy como si fuera tu hermana” o “yo soy su heredera intelectual, lo siento eh!”frente a la sorpresa inicial que da paso posteriormente a indignación de la  que  escucha, ya que usurpar el lugar de hija así por las buenas ni es ético ni es veraz. Cuando pretenden arreglarlo dicen entonces: “bueno es mi madre simbólica” bastante mas tarde y eso si lo dicen.

Generalmente y curiosamente, esa lucha por ser hijas de .. va asociada a un sector de mujeres, las que están en posición de supuesta madre, que han obtenido un status destacado socialmente ya sea por una vertiente intelectual, artística, científica, etc.

Yo me pregunto ¿que tipo de carencia materna arrastran las que se autoproclaman hijas para no importarles en absoluto el efecto que causan en las verdaderas hijas? ¿ cómo se sentirían ellas si alguien penetrara como elefante en una cacharrería reivindicando algo parecido de sus madres? Con total impunidad se declaran hijas de… y con derecho a decidir, opinar, involucrarse en cuestiones que no les atañen sólo por haber frecuentado un círculo afín ya sea profesional o cultural.

Una cosa es admirar, agradecer, sentir afecto por alguien y hacérselo saber y otra bien distinta colocarse, porque les sale “de la peineta” vulgarmente hablando, en ese lugar. Por educación o prudencia las hijas afectadas callan, disimulan, hasta que el número de  falsas hijas y por tanto falsas  hermanas se dispara y se produce un estallido.

Límites señoras, límites, si tienen carencia materna a arreglarlo en psicoterapia o en el diván.