La maternidad en la actualidad

Este libro es el producto de un recorrido profesional y personal, empezó a gestarse la idea de escribirlo mucho antes de mi maternidad y fue tomando forma progresivamente tras muchas reflexiones que me iban conduciendo a las siguientes cuestiones: generalmente a las madres se las trata de aleccionar, culpabilizar, se las venera o se las degrada, haciendo tramposa pedagogía para que cumplan como madres de acuerdo con unos esquemas preestablecidos sin cuestionarse apenas el sujeto mujer que late dentro de cada una de ellas, de nosotras. Las madres de hoy forman parte de una generación -bisagra, herederas de una época prolongada, históricamente hablando, en que se inculcaba la dedicación absoluta a los hijos, y por otro lado incorporando nuevos referentes que otorgan un papel activo a la mujer, todo ello sin haberse producido aún trasformaciones estructurales, que permitan realmente unas condiciones dignas para llevar a cabo el ejercicio de la crianza, sin renunciar permanentemente a la realización en otros planos de la existencia.


El reto consiste en como enfrentar la posición subjetiva del ser madre, si se elige serlo, elaborando el malestar generado por un discurso social que interacción con la historia vital individual, se caracteriza por mensajes contradictorios, una gran exigencia de llegar a ser "mujer diez" que cumple en todos los frentes, penalización de los embarazos en la esfera laboral, horarios que dificultan la tan demandada conciliación familiar-profesional...entre otros obstáculos.

19.3.14

La voz de la infancia

A partir de las informaciones aparecidas hace poco respecto a una niña fallecida concursante de un programa con mucha audiencia de ámbito nacional , surgen ciertas reflexiones acerca de una tema que no parece estar resuelto en la supuestamente evolucionada sociedad actual.

Algo tan claro en apariencia, como saber qué es la infancia, que la caracteriza: la infancia es infancia, no es mundo adulto en miniatura.

L@s menores  de 11/12 años, como ya precisaba Winicott precisan jugar, acotar -no suprimir los tiempos de ordenador y pantallas en general- para que no se “coman”  los espacios puramente lúdicos-creativos, tener tiempo libre, permitirse un lenguaje adecuado a su edad que ya lo iran puliendo con el tiempo mientras crezcan y se cultiven, disfrutar de la compañía de adultos que  dialoguen con ellos y les motiven a hablar, sobre todo de cómo van sus emociones, sus miedos, sus ilusiones… y que se sientan sobre todo acompañados en la construcción de una identidad que precisará años para asentarse.

Las presiones, competiciones y “batallas” sean del tipo que sean pueden ser un eficaz entrenamiento para la vida adulta, esta vida que nos venden como ideal, pero van en contra de su salud mental, e incluso pueden llegar a afectar su salud física. Cuantas veces los  profesionales de la psicología atendemos niñ@s agotados, que confunden su deseo con el de sus padres. Hay un fina linea divisoria entre la promoción de un talento incipiente infantil en el área del deporte, musica, cocina etc. y el sometimiento a ritmos de entrenamiento o aprendizaje extremadamente competitivos mas propios de adolescentes o jóvenes.

Los concursos si se establecen no pueden plantearse a estas edades  en términos de guerras o batallas , por mucho que se maquillen, las palabras tienen importancia, el objetivo es eliminar al adversario, no mostrar la gracia o capacidad de cada cual en etapas evolutivas en que un fracaso es percibido con radicalidad ya que no se ha adquirido la capacidad de relativizar que dan los años y las vivencias para restar poder a los juicios de los  otros.

Ya no hace falta mencionar los siniestros concursos de belleza que padecen las niñas, impulsadas por unas  mamás que se engañan a si mismas,diciendo que   sus hijas  disfrutan pareciendo mujeres mayores y seductoras.

Hay que escuchar la voz de la infancia.¿A que se espera para poner orden en este des-concierto?


Gemma Cánovas Sau

Psicóloga Clínica-Psicoterapeuta